También te envío el documento completo del informe. En él aparece publicado un artículo que escribí en colaboración con Ignacio Covelo, y que, si es de tu interés, podrás encontrar en la página 15, bajo el título "La acción exterior en una estrategia de ganar-ganar". Envío, también, como documento adjunto, su versión en español.
Un gran abrazo.
María Xosé Porteiro
www.cruzdosur.wordpress.com
LA ACCIÓN EXTERIOR EN UNA ESTRATEGIA DE GANAR-GANAR
La Galicia oficial cuenta con múltiples recursos para tener presencia y capacidad de acción en el exterior e incluso cuenta con una fuerte tradición en esta materia en la que fue pionera en la España de las Autonomías ya en la década de los 80. La Xunta dispone de órganos políticos y de gestión que se ocupan de las relaciones exteriores y de la emigración, además de otros instrumentos como la Fundación Galicia-Europa con sede permanente en Bruselas, las Delegaciones de la Xunta en Argentina y Uruguay, la Euro Región Galicia Norte de Portugal, los antiguos CPN (Centros de Promoción de Negocios) o las actuales Plataformas empresariales promovidas por el IGAPE (Instituto Gallego de Promoción Económica), así como otros organismos en el ámbito local como el Eje Atlántico, o la existencia de una Televisión Autonómica que emite vía satélite y permite ver la programación gallega y en gallego en numerosos países de todo el mundo. Todos son un buen exponente de fortalezas preexistentes al momento actual.
A esto hay que añadir notables iniciativas de entidades que también se ocupan de la promoción de Galicia en el exterior, como el Consello de la Cultura, las Universidades, las Cámaras de Comercio, las organizaciones empresariales, organismos para la promoción económica como la Zona Franca de Vigo, o Centros de estudio, análisis y propuestas en esta materia como el propio IGADI. Existe, además, todo un caudal de valor no suficientemente evaluado de capital humano que, bien por propia vivencia persoal o familiar, bien por interés o curiosidad intelectual, bien por impulso emprendedor, conoce perfectamente la doble realidad de una Galicia proyectada hacia el exterior, con o sin políticas de acompañamiento. Este conjunto de posibilidades insuficientemente aprovechadas, que debieran operar como una ventaja comparativa única para Galicia, nos alerta sobre la necesidad de coordinación y búsqueda de sinergias que pasan por la reorientación de nuestra acción exterior y su enfoque como auténtica diplomacia pública: institucional, económica, cultural, y política.
La diáspora, desde hace más de siglo y medio, y las iniciativas de expansión empresarial producidas en las dos décadas finales del siglo pasado, obedecen a razones semejantes en la medida en que nuestra situación extra periférica y las menores oportunidades en cuanto a infraestruturas y capacidad de crecimiento del territorio emisor, favorecen la búsqueda de otras opciones. Tantos años de movilidad por ambos hemisferios hacen del gentilicio "gallego" uno de los más conocidos, y de nuestra lengua un instrumento de oportunidad en el gran espacio cultural y económico de la lusofonía. La fuerte relación de pertenencia que establecen los gallegos cuando están fuera de la tierra, hace de la cultura, de las costumbres, de la tradición y de la lengua, factores identitarios que ganan valor con la distancia. Son rasgos comunes para una extensa colectividad que crece con el paso de sucesivas generaciones de descendientes que se incorporan gracias al derecho de nacionalidad que nuestro 'ius sanguinis' permite, respecto del 'ius solis' que suele prevalecer en los países de acogida.
Estamos ante la posibilidad de fomentar la bilateralidad, la reciprocidad y la configuración de alianzas que permitan desarrollar la estrategia de ganar-ganar tanto a la Galicia del Finis Terrae europea como a la Galicia extra-europea. En realidad, sería más correcto decir para el beneficio de todos los gallegos en ambos espacios geográficos, porque comparten un territorio emotivo y simbólico, globalizado y local como pocos, en el que están sin definir los intereses mutuos hacia los que hay que enfocar el trabajo de las instituciones y de la sociedad. La actual situación de crisis económica que vive Galicia, al igual que los países de su entorno, pone en mayor evidencia la necesidad de establecer nuevos vínculos con sus ciudadanos que residen y trabajan hoy en el exterior, así como de aquellos emprendedores que quieran aprovechar el despegue que se da en otras regiones del mundo, especialmente para nosotros, América, pero también Asia y África. Sorprendentemente, el discurso político está fosilizado en la diferencia entre el valor de la herencia de la diáspora, mal llamada aún emigración, y la actividad más reciente de nuestros ciudadanos que se desplazan por el mundo, por la razón que sea.
Si se analiza la actividad desarrollada en el transcurso del año 2011 por el ejecutivo gallego se ve que estuvo marcada por dos etapas bien diferenciadas: un primer semestre en el que se mantuvo la inercia de destacar la conveniencia de la internacionalización de nuestras empresas, y otro en el que se dejó de hablar radicalmente de este asunto por la crisis sufrida por el instrumento de gestión en esta materia, el IGAPE. Es preciso decir que no se aprecia capacidad de adaptación a un entorno sumamente cambiante como el que produce el actual escenario económico mundial. La internacionalización de nuestras empresas y la política exterior de Galicia en su conjunto deberían crear un beneficio que repercutiese, de modo dual, aquí y allá donde se dé la actividad económica o política. En este sentido, el hecho de que la política de promoción empresarial en el exterior haya sido privatizada mediante la cesión a la Confederación de Empresarios de Galicia puede traer consecuencias no deseadas. Dotar a un ente de interés corporativo de los recursos económicos necesarios para poner en marcha tres Plataformas empresariales en América Central y en el Cono Sur, dejando en sus manos la iniciativa y la toma de decisiones en una materia tan sensible, corre el riesgo de que primen los intereses privados de los actores implicados en las posibles operaciones y queden en un segundo plano las necesarias repercusiones de retorno y redistribución del posible beneficio en Galicia, ya sea en creación de emprego o en crecimiento de la economía productiva.
Por lo tanto, se hace evidente la necesidad de una hoja de ruta o agenda exterior, redefinida, que contemple todas las posibilidades que la diplomacia pública hoy presenta, adaptada a la nueva realidad y a los cambios que se prevén para los próximos años, que aproveche el conocimiento y la experiencia de los agentes públicos y privados válidos y valiosos para este fin, y que además nos de visibilidad, capacidad de interlocución y de representación de nuestros intereses como país, e influencia – que es el modo en que hoy se puede aspirar a tener poder en el exterior –, porque todo ello producirá crecimiento económico añadido y dará lógica a la idea de la internacionalización empresarial. Sobre todo, si entendemos la internacionalización y la acción en el exterior, como una viaje de ida y vuelta. es decir, si abrimos el campo de juego a los gallegos que viven fuera del territorio físico pero residen -por voluntad expresa- en el país interior que llevan en su alma. Hay muchas personas de origen gallego que se sienten vinculados al pasado, al presente y al porvenir de esta tierra, a los que nunca se les pregunta si queren participar en su desarrollo.
Es preciso un cambio de enfoque y dejar de considerar a los que están fuera como ciudadanos diferentes, para darles un protagonismo y capacidad de actuación que ahora mismo Galicia precisa - y que es de justicia reconocer -. Hay mucho capital humano, económico, intelectual, creativo y de iniciativa, dispersados por el mundo con denominación de origen. La política exterior gallega no puede seguir ignorando esta realidad y pierde un tiempo precioso desaprovechando la capacidad de llegada e influencia que se da alí onde hay un ciudadano gallego. El caso del conflicto de la flota pesquera que faena en los caladeros australes por tener base en un territorio "colonial" para América Latina como son las Malvinas o los intentos fallidos de encontrar capital entre empresarios gallegos del exterior para reflotar al nuevo Banco gallego, son ejemplos de mal aprovechamiento de una fortaleza que se presenta, en el tiempo actual, como una enorme oportunidad.
El caso irlandés, el caso judío, o más recientemente, el caso chino, debieran ser para nosotros fuentes de inspiración a la hora de entender lo que significa ese potencial enorme de ciudadanos globalizados, y para seguir iniciativas que les dieron protagonismo y responsabilidad, en una estrategia (win-win) que tiene demostrada su eficacia.
En definitiva, hace ya mucho tempo que se comezó a trabajar con la representación en el exterior pero el balance podría ser más satisfactorio. Es preciso hacer un análisis objetivo -pero también emotivo- del conjunto de nuestra política exterior, valorar con espíritu crítico nuestras experiencias, apostar por aquello que resultó más beneficioso, descontar lo negativo o, incluso, peligroso, maximizar nuestros espacios naturales de interés, reforzar nuestros objetivos a instancias de una persistente diplomacia pública y, de este modo, valorar lo que representa Galicia en el mundo para generar un espacio de interés e influencia, legítimo y natural. En definitiva, debemos ser capaces de encontrar nuestro punto de equilibrio en una triple A: América, Asia, y África, y ahondar en la ambición de proyección política, económica y social, a nivel internacional, contando con las personas -hablando en términos de ciudadanía-, y trabajando por intereses comunes.
María Xosé Porteiro
Ignacio Covelo
Vigo, 12 de Enero de 2012
NOTA DE PRENSA
"IGADI-We in the World 2012: Nós no mundo"
A necesidade dun modelo
de acción exterior crible para Galicia
Por terceiro ano consecutivo, o Instituto Galego de Análise e Documentación Internacional, IGADI (www.igadi.org), dirixido por Xulio Ríos, publica o seu informe anual "IGADI WW- We in the World 2012: Nós no Mundo" que baixo o título "Un modelo de acción exterior crible para encarar á crise", pretende reflexionar sobre os principais parámetros e retos que afronta a acción exterior de Galicia en 2012, nun contexto de crise económica e cambios políticos a nivel estatal.
Nun marco de pluralidade analítica e imprimindo unha visión proactiva, o IGADI WW 2012 reúne unha serie de ensaios elaborados por relevantes personalidades políticas e altos cargos do goberno galego, así como expertos en diversas temáticas relativas á acción exterior galega. Neste sentido, reflexiónase sobre a necesidade de imprimir un novo modelo, alternativo, coordinado e crible, da actualmente minimizada acción exterior de Galicia (Xulio Ríos), que non se limite unicamente ao peso outorgado no seu sector empresarial. Unha visión que, racionalizando as súas prioridades, permita igualmente concertar unha maior participación a nivel estatal, acorde coas potencialidades da nosa Comunidade.
Complétase esta perspectiva coas reflexións emanadas de representantes dos tres partidos políticos galegos. A preponderancia do enfoque empresarial e a busca de novos mercados resulta fundamental para o actual goberno da Xunta, tal e como explica Jesús Gamallo Aller, director xeral de Relacións Exteriores e coa Unión Europea da Xunta de Galicia. Non obstante, esta visión é amplamente contestada, por inoperante e falta de continuidade (José Luís Méndez Romeu, PSdG-PSOE). Paralelamente, resulta imprescindible unha ampliación das competencias da acción exterior galega (Ana Miranda, eurodeputada do BNG), especialmente no actual momento de crise e ante a política recentralizadora do goberno central.
Os cambios socioeconómicos e demográficos experimentados nos últimos anos en Galicia definen un novo panorama ante o marco financeiro da Unión Europea para o período 2014-2020 (Ana Ramos Barbosa). Esta realidade implica novos desafíos para a acción exterior galega, na que precisaríase o fomento dunha estratexia "gañar-gañar" (María Xosé Porteiro e Ignacio R. Covelo) que permita vertebrar unha posición de maior inserción e equilibrio en escenarios clave. Un proceso de internacionalización que se concibe estratéxico e vital para Galicia (Xan López Facal), con especial preponderancia para o seu sector empresarial exportador, principalmente o pesqueiro e acuícola (Juan M. Vieites Baptista de Sousa).
O IGADI WW 2012 complétase cunha reflexión sobre o estancamento e perda de peso de Galicia na súa relación con Portugal (David Reinero) e ilustra as oportunidades e alternativas que ofrecen para a acción exterior galega o ascenso global dos países do BRIC, particularmente Brasil (Enrique Sáez Ponte). A proxección exterior da lingua e cultura galega (Anxo M. Lourenzo Suárez, director xeral de Cultura), con especial protagonismo do seu sector universitario, debe ocupar un lugar relevante.
Tamén inclúe unha análise sobre o difícil panorama que encara a cooperación galega ao desenvolvemento (Carlos Teijo García); e a necesidade de reconducir un novo modelo de internacionalización do audiovisual galego (Manuel González) acorde coas crecentes potencialidades deste sector. Por último, incorpora unha visión das actividades realizadas en 2011 polo Parlamento de Galicia, de celebración polo seu trixésimo aniversario, en materia de acción exterior, da man da súa presidenta Pilar Rojo Noguera,
Este novo informe do IGADI complementa o seu relatorio anual sobre os problemas do sistema internacional contemporáneo, o IGADI Annual Report, que en 2012 presentou a súa quinta edición.
Illa de San Simón, 31 de xaneiro de 2012.

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